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SOCIEDAD ESPAÑOLA DE
URGENCIAS DE PEDIATRÍA
Nuevos tiempos para la
Pediatría de Urgencias
16-18 DE ABRIL DE 2015
palacio euskalduna
Posters defendidos - Pantalla 8
Viernes 17 de abril de 2015, 12.00-14.00 h
Moderador:
Joseba Rementería
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TRIÁNGULO DE EVALUACIÓN PEDIATRICA: USO Y UTILIDAD EN URGENCIAS DE Pediatría. Fernández Fernández V1,
Sánchez Martínez M2, Busto Parada L 2, Manjón García P3, Busto Parada C 4. 1Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos,
2 Servicio de Urgencias de Pediatría, 3 Servicio de Hemodiálisis, 4 Área de Quirófano. Hospital Universitario Central de Asturias
(HUCA). Oviedo.
Objetivos. Determinar el conocimiento, de los profesionales sanitarios que desarrollan su actividad asistencial en el Servicio de
Urgencias de Pediatría, del Triángulo de Evaluación Pediátrica (TEP) como herramienta de triage validada en el paciente pediátrico.
Determinar el grado de satisfacción de los profesionales sanitarios que desarrollan su actividad asistencial en el Servicio de
Urgencias de Pediatría con el actual sistema de triage (Manchester Triage System).
Metodología. Estudio descriptivo observacional que se llevó a cabo en un Servicio de Urgencias de Pediatría en personal
sanitario que desarrolla su actividad asistencial en el citado servicio, que deseó participar en el estudio.
Se incluyeron en el estudio el personal de las siguientes categorías: Enfermeras, médicos, EIR, MIR, debido a que son los que
realizan la valoración del niño.
Se excluyó, al personal no incluido en las categorías anteriormente citadas.
La recogida de datos se realizó durante el mes de diciembre del 2014.
La información necesaria para el estudio se recogió mediante una encuesta, ofrecida a todo el personal que cumplía los requisitos.
En la encuesta se recogieron variables demográficas (edad, sexo), laborales (categoría profesional, año de finalización de la
carrera, situación laboral, años trabajados en el servicio, formación específica en urgencias) y de conocimiento, opinión y satisfacción con respecto al TEP.
Se contó con la presencia de una enfermera observadora para solventar cualquier tipo de duda.
Resultados. Se recogieron un total de 22 cuestionarios a pediatras, enfermeras y residentes de enfermería y medicina que
desarrollan su actividad en el servicio de urgencias de pediatría, predominando en un 50% el grupo de enfermeras.
Del total de la muestra, un 86,36% son mujeres, predominando el grupo de edad comprendido entre 20-30 años.
Un 50% de la muestra, posee una experiencia laboral en el servicio de entre 1 y 5 años, teniendo un 68,18% formación específica en el área de urgencias de pediatría.
La totalidad de los encuestados reconoce las funciones y utilidad del triage en urgencias, considerando un 59,09% inapropiado
el sistema de triage actual.
En lo relativo al conocimiento del TEP, un 72,72% lo conoce, la mayoría a través de congresos y cursos de formación (45,45%).
De los que lo conocen, un 13,63% considera que su sistema de triage está basado en el mismo; valorando especialmente su
utilidad, rapidez y facilidad de aplicación.
Conclusiones. A pesar de que en nuestro servicio el TEP no es el método de triage inicial del niño que acude a urgencias, la
gran mayoría del personal lo conoce y lo considera útil y de fácil aplicación para la valoración del niño. A pesar de ello sería necesario
la realización de cursos de formación específica al respecto, optimizando así su correcta aplicación.
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CASOS ONCOLÓGICOS DIAGNOSTICADOS EN UN SERVICIO de URGeNCIAS PEDIÁTRICAS EN ÉPOCA DE MÁXIMA
AFLUeNCIA.Botifoll García E, Zambudio Sert S, Navarro Rodríguez A, Marti Más L, Garriga Badia M, Nevot Falco S.
Pediatría. Althaia.
Introducción. Durante época de máxima afluencia en número de visitas en un Servicio de urgencias pediátricas de un hospital
de nivel 2B General. Decidimos recoger el número de casos oncológicos pediátricos diagnosticados en el periodo 15 de diciembre
2014 hasta el 18 de enero 2015. Para valorar forma de presentación y número de visitas realizadas hasta llegar al diagnóstico.
Objetivo y métodos. Revisión retrospectiva, descriptiva durante un periodo de 34 días (15 diciembre 2014-18 enero 2015).
Recogida número total de: visitas pediátricas, traslados pediátricos, traslados oncológicos pediátricos. Forma de presentación,
puntos en común y número de visitas hasta llegar al diagnóstico de patologia oncológica.
Resultados. Número total de visitas de 2444 pacientes en edades comprendidas de 4 días de vida a 14 años. Número total
de traslados a hospital de tercer nivel de 13 (0.54% del total de visitas). Número total de traslados oncológicos 4 (0.16% del total
de visitas i un 30% del total de traslados). El 75% (3) de los casos oncológicos presentan fiebre, palidez cutánea con pérdida de
apetito, LDH augmentada y se llegó al diagnostico en primera visita urgències. En el 25% (1)hiperluecosis, hematomes, hepistaxis
y leucopenia (1). En el 50% (2) plaquetopenia, VSG augmentada y PCR augmentada. Y en el 25% (1) se diagnostico a la 5ª semana
en la tercera visita a urgencias.
Conclusiones. En el periodo estudiado el 0.16% son pacientes oncológicos que representan al 30% de los traslados a un
hospital de tercer nivel.
El 75% tienen tres puntos en común fiebre, palidez y pérdida de apetito.
En el 25% se diagnostico a la tercera visita de urgencias.
El 100% de los casos fueron trasladados a hospital de tercer nivel.
Es un periodo muy corto de tiempo para que los resultados sean significativos y la muestra de casos oncológicos es demasiado
pequeña.
Es un periodo que la mayoría de niños que acuden a un Servicio de urgencias en Pediatría presentan fiebre, palidez cutánea y
pérdida de apetito y en un 75% de los casos se llegó al diagnóstico en la primera visita.
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NUEVO SISTEMA DE NOTIFICACIÓN TRAS VALORACIÓN DE LA CULTURA DE SEGURIDAD EN URGENCIAS PEDIÁTRICAS. Sancho Rodríguez ML, Serrano Viñuales I, Sancho Gracia E, Pérez Delgado R, Gómez Barrena V, Campos Calleja
C. Urgencias Pediatría. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
Introducción. Los servicios de urgencias hospitalarios pediátricos representan uno de los lugares con mayor riesgo de que se
produzcan eventos adversos.
Objetivos. Explicar la importancia y crear una cultura de seguridad en la unidad.
Valorar la utilidad del sistema de registro existente.
Elaborar un nuevo sistema de notificación de eventos adversos sencillo, accesible y anónimo.
Dar a conocer a toda la plantilla de urgencias el nuevo sistema para promover el cambio en la actuación del personal ante situaciones de riesgo.
Metodología. Inicialmente se realiza una encuesta validada de cultura de seguridad en urgencias (HSOPS de la AHRQ) a toda
la plantilla del servicio de Pediatría, tras realizar una sesión clínica sobre Seguridad del paciente.
Posteriormente elaboramos una hoja de registro sencilla, accesible y anónima para cumplimentar ante cualquier evento adverso
ocurrido en urgencias, y detectado por cualquier trabajador de la unidad. A continuación se presenta el nuevo sistema de registro
en sesión clínica previo a su instauración.
Por último colocamos un buzón en una zona apartada dentro de la unidad dónde depositar en cualquier momento de la jornada,
las hojas de registro cumplimentadas.
Resultados. 1ª fase. Tras valorar las encuestas (72 respuestas/135 total de profesionales) se obtuvieron los siguientes resultados:
nota media asignada a la seguridad en el servicio 6,8/10; destacando entre los puntos fuertes el trabajo en equipo (68%) y entre
los puntos débiles el apoyo de la gerencia (67%) y la dotación de recursos humanos (64%). Las cuatro dimensiones que marcan
el 51% de las respuestas negativas son los puntos débiles citados, la percepción de seguridad, los problemas en los cambios de
turno y transiciones asistenciales; siendo aquí donde debemos priorizar las acciones de mejora.
Se ha detectado una importante diferencia a la baja (entre el 10 y el 20%) en la frecuencia de eventos notificados, el feed-back-comunicación de errores y el aprendizaje organizacional-mejora continua al comparar las respuestas positivas por dimensiones de
nuestro hospital con los servicios de urgencias pediátricos nacionales y la publicación realizada por el Ministerio de Sanidad de
servicios hospitalarios en 2009.
2ª fase. Tras valorar el sistema de registro vigente y viendo la escasa aceptación (26 eventos adversos notificados en 2 años,
12 eran errores de medicación y 14 errores de identificación, con una media anual de 45000 pacientes atendidos); se decide realizar un nuevo sistema de registro consistente en una hoja de notificación similar a la existente en el servicio de UCI pediátrica,
adaptándola a nuestra unidad, con los siguientes puntos básicos: evento adverso y grado del mismo, cuándo y dónde se produce,
causa y posible prevención del mismo.
Conclusiones. El análisis de las encuestas de cultura de seguridad del paciente pediátrico, nos ha permitido detectar las debilidades de nuestro servicio.
Basándonos en estos puntos débiles se plantean acciones de mejora de la seguridad consistentes en:
– Fomentar la implicación de todos los profesionales de urgencias pediátricas mediante la implantación de un sistema de notificación anónimo de los eventos detectados.
– Promover la cultura de seguridad dentro del equipo ofreciendo información y promoción de nuevas actividades.
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MIDRIASIS ARREACTIVA UNILATERAL DE INSTAURACIÓN AGUDA: ¿SIEMPRE UN SIGNO DE ALARMA? Sendarrubias
Alonso M1, Jiménez de Domingo A1, Vázquez López M2, Míguez Navarro MC3. 1Servicio de Pediatría, 2Sección de Neurología,
3Servicio de Urgencias Pediátricas. Hopital General Universitario Gregorio Marañón. Madrid.
Caso clínico. Presentamos el caso de un niño de 3 años que acude al servicio de urgencias por anisocoria de inicio súbito 5
horas antes de ser valorado en el servicio. Como antecedentes personales se trata de un niño con parálisis cerebral infantil por
encefalopatía hipóxico isquémica neonatal con amaurosis.
En la exploración física se aprecia midriasis no reactiva de ojo derecho con pupila izquierda de tamaño medio y reactiva. Los
movimientos oculares extrínsecos no muestran limitaciones, no presenta ptosis palpebral y el resto de exploración neurológica
era similar a su situación basal. El paciente se encuentra en tratamiento crónico con levotiroxina, lormetacepam y montelukast, y
en tratamiento agudo inhalado con salbutamol y bromuro de ipratropio y amoxicilina-clavulánico oral por un cuadro de infección
respiratoria de 24 horas de evolución.
Es valorado por oftalmología que descarta patología oftalmológica, realizando medición de presión intraocular (13 mmHg). Se
realiza un TC craneal de urgencia en el que se objetiva afectación de ambos hemisferios cerebrales con hipodensidad difusa y
ventriculomegalia, similar a las pruebas de imagen previas.
El paciente es valorado 24 horas más tarde con resolución espontánea del cuadro, sin presentar nueva sintomatología y ante el
antecedente de tratamiento con bromuro de ipratropio se plantea la posibilidad diagnóstica de anisocoria farmacológica.
La anisocoria aguda es un síntoma poco frecuente en pediatría. El diagnóstico diferencial es amplio incluyendo patologías de
gravedad variable.
En la anamnesis podemos encontrar datos de alarma como instauración aguda, signos de hipertensión intracraneal o déficits
neurológicos. El antecedente de traumatismo previo o administración de fármacos (atropina, ciclopentolato, tropicamida, fenilefrina,
clonidina, bromuro de ipratropio, escopolamina, belladona) nos debe orientar el diagnóstico (1).
La valoración oftalmológica nos permitirá descarta lesiones inflamatorias, traumáticas, glaucoma o tumor intraocular.
Ante una midriasis arreactiva unilateral de causa no conocida, se debe realizar una prueba de imagen cerebral, para descartar
patología intracraneal que produzca lesión o compresión del III par ipsilateral, tanto masa ocupante de espacio como complicaciones
vasculares o hemorragias.
No debemos confundir este síntoma con la anisocoria fisiológica que se trata de una cuadro clínico crónico con pupilas reactivas
a la luz.
El bromuro de ipratropio es un fármaco utilizado de manera frecuente en los niños como broncodilatador(2). La exposición ocular
al fármaco debido a la administración nebulizada del mismo, produce efectos anticolinérgicos oculares como midriasis (2). El fallo en
el buen sellado de la mascarilla nasobucal durante su administración puede producir clínica asimétrica que revierte habitualmente
en las primeras 48 horas (2-6). Este efecto está descrito en la literatura, tanto en adultos como en niños y debe ser tenido en cuenta
en el diagnóstico diferencial de la anisocoria.
Conocer este efecto de la medicación nebulizada permite hacer un adecuado diagnóstico y evita la realización de pruebas
complementarias invasivas.
En nuestro caso se trataba de un paciente con patología neurológica y el síntoma no se relacionó claramente con la administración del fármaco por lo que se realizaron estudios adicionales.
Bibliografía:
1. Sachin Kedar S, Biousse V, Newman NJ, Approach to the patient with anisocoria [Internet]. UpToDate 2014 [updated 2014 Jan
09]. Available from: http://www.uptodate.com/contents/approach-to-the-patient-with-anisocoria?source=search_result&search=anisocoria+ni%C3%B1os&selectedTitle=1~22
2. Wehbe E, Antoun SA, Moussa J, Nassif I. Transient anisocoria caused by aerosolized ipratropium bromide exposure from an
ill-fitting face mask. J Neuroophthalmol. 2008; 28(3): 236-7.
3. Bisquerra RA, Botz GH, Nates JL. Ipratropium-bromide-induced acute anisocoria in the intensive care setting due to ill-fitting
face masks. Respir Care. 2005; 50(12): 1662-4.
4. Mayordomo Colunga J, Rey Galán C, González Sánchez M. Ipratropium bromide-induced anisocoria during non-invasive ventilation. An Pediatr (Barc). 2012; 77(5): 346-7.
5. Iosson N. Images in clinical medicine. Nebulizer-associated anisocoria. N Engl J Med. 2006; 354 (9): e8.
6. Alotaibi MA, Wali SO. Anisocoria with high dose ipratropium bromide inhaler. Saudi Med J. 2014; 35(5): 508-9.
7. Chaudhry P, Friedman DI, Yu W. Unilateral pupillary mydriasis from nebulized ipratropium bromide: A false sign of brain herniation
in the intensive care unit. Indian J Crit Care Med. 2014; 18(3): 176-7.
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REACCIÓN PARADÓJICA TRAS LA ADMINISTRACIÓN DE CORTICOIDE INTRAVENOSO. Rodríguez-Catalán J, Martínez
González M, Mastro Martínez I, Del Río Camacho G. Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz
Introducción. Aunque se han descrito reacciones graves tras la administración de corticoides, su frecuencia en la infancia es
escasa teniendo en cuenta su amplio uso en la práctica clínica habitual. Dado que son medicamentos de primera línea en el tratamiento de múltiples patologías, la realización de un diagnóstico certero es prioritaria. Presentamos el caso de una reacción alérgica
grave tras la administración de metilprednisolona.
Caso clínico. Paciente de 14 años que, en contexto de absceso intraorbitario secundario a sinusitis aguda, recibe una dosis
de metilprednisolona intravenosa, presentando de forma inmediata tos seca y disnea. Al examen físico presenta palidez cutánea y
cianosis perioral, disminución generalizada de la entrada de aire y sibilancias espiratorias, con taquipnea de 50 rpm y desaturación
hasta el 80%. Se inicia oxigenoterapia y, ante sospecha de reacción adversa grave medicamentosa, se administran adrenalina
intramuscular, dexclorfeniramina intravenosa y salbutamol nebulizado, con resolución progresiva del cuadro.
En consulta se realizan pruebas cutáneas con batería de corticoides, obteniéndose resultado positivo únicamente para metilprednisolona. Posteriormente se comprueba tolerancia a dexametasona y deflazacort (sin incidencias) para disponer así de una alternativa
por si precisara tratamientos corticoideos en un futuro. Dada la frecuencia de reacciones alérgicas cruzadas entre corticoides del
mismo grupo, de momento se ha recomendado evitar todos los corticoides del grupo A.
Comentarios. La incidencia de reacciones alérgicas a los corticoides en pediatría es baja, teniendo en cuenta su amplia utilización
en la edad infantil. La vía de administración que más frecuentemente induce reacciones graves es la parenteral, y los principales
corticoesteroides implicados son hidrocortisona, prednisona y metilprednisolona. Suelen producir reacciones generalizadas inmediatas, con amplia variabilidad clínica (desde prurito, urticaria o angioedema, hasta reacciones más graves como broncoespasmo
o anafilaxia).
La positividad de las pruebas cutáneas específicas sugiere un mecanismo inmunológico de hipersensibilidad IgE-mediado. En
caso de ser negativas ha de valorarse la prueba de provocación oral controlada.
Los corticoides se clasifican en 4 grupos (Tabla 1), habiéndose descrito reacciones cruzadas entre los del mismo grupo, por lo
que en general, se aconseja evitar los del grupo implicado y comprobar tolerancia a algún corticoide de otro grupo, con objeto de
poder ofrecer al paciente tratamientos alternativos, en caso de que los precise.
Aunque sea una alergia poco frecuente en pediatría, debe tenerse en consideración ante reacciones sugestivas de hipersensibilidad en el curso de la administración de corticoides o ante empeoramiento de la enfermedad por la que han sido indicados. Si
bien en nuestro caso el diagnóstico fue sencillo porque el paciente no presentaba síntomas respiratorios previos a la administración
del fármaco, en otras ocasiones el diagnóstico puede verse enmascarado por la propia patología para la que se ha prescrito, y será
fundamental un alto índice de sospecha clínica para llegar al diagnóstico.
TABLA I. Grupos de corticoides según estructura química y reactividad en pruebas epicutáneas.
Grupo Corticoides incluidos en cada grupo:
A
Cortisona, cortisona acetato. Hidrocortisona, hidrocortisona acetato, hidrocortisona succinato. Fludrocortisona acetato.
Fluorometolona. Fluperdnisolona acetato. Meprednisona. Metilprednisolona, metilprednisolona acetato. Pivalato de
tixocortol. Prednisolona, prednisolona acetato. Prednisona.
B
Amcinonida. Budesonida. Deflazacort. Desonida. Flucinolona acetónido. Flunisolida. Fluocinomida. Halcinonido.
Parametasona acetónido. Triamcinolona, triamcinolona acetónido, triamcinolona diacetato, triamcinolona alcohol.
C
Betametasona, betametasona fosfato, betametasona benzoato. Dexametasona, dexametasona fosfato, dexametasona
acetato, dexametasona-21-isonicotinato. Desoximetasona. Fluocortolona pivalato, fluocortolona caproato. Fluprednidene
acetato. Parametasona acetato.
D
Aceclometasona dipropionato. Alclometasona dipropionato (D1). Beclometasona dipropionato (D1). Betamtasona
dipropionato (D1), betametasona-17-valerato (D1). Clobetasona-17-propionato (D1), clobetasona-17-butirato (D1).
Fluocortinbutil (carboxilato). Fluticasona-17-dipropionato (D1). Halobetasol. Hidrocortisona-17-butirato (D2), hidrocortisona17-valerato (D2). Metilprednisolona aceponato (D2). Mometasona furoato (D1). Prednicarbato (D2).
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NO TODO ES LO QUE PARECE. Palenzuela Afonso B, Sancho Pascual A, Vázquez Piqueras M, Reyes Millán B, Martínez
de las Heras B, De Lucio Delgado A. Servicio de Pediatría. Complejo Hospitalario Universitario de Canarias.
Introducción. La disminución aguda del nivel de conciencia es la manifestación clínica más frecuente de una encefalopatía
aguda cuyas causas pueden ser múltiples. El abordaje inicial se basa en identificar las causas potencialmente reversibles y aquellas
patologías graves que requieran el inicio de un tratamiento específico precoz.
Caso Clínico. Presentamos el caso de un lactante varón de 13 meses de edad, sin antecedentes personales de interés, que
acude al Servicio de Urgencias, remitido desde su Centro de Salud, por un cuadro de vómitos de contenido alimentario, dolor
abdominal de 48 horas de evolución y febrícula. Refiere un cuadro de 7-8 vómitos precedidos de náuseas, asociando en uno de
los episodios irritabilidad marcada, flexión de miembros inferiores sobre el abdomen junto con sudoración y palidez cutánea. A su
llegada al servicio, presenta un TEP alterado a expensas de apariencia (decaído), destacando en la exploración física un abdomen
doloroso de forma generalizada sin datos de irritación peritoneal. La ecografía abdominal descarta una invaginación intestinal y se
inicia tolerancia oral con suero de rehidratación sin éxito, a pesar de una dosis de ondansetrón. Tras un vómito, presenta disminución
del nivel de conciencia con un Glasgow de 8/15 sin alteración pupilar. Los resultados analíticos ponen de manifiesto un pH 7,44.
pCO2 25,4. HCO3 - 16,7. EB -6.6. con una hiperamoniemia de hasta 302,3 umol/L sin hipoglucemia. Cetonemia 1,5 mmol/L. Láctico
3,3 mmol/L. Hipertransaminasemia (GOT 130 U/L. GPT 215 U/L). Se inicia perfusión de glucosa a 15 mg/kg/min y se traslada a
UCIP para comenzar tratamiento ante la sospecha de metabolopatía, con juicio diagnóstico de hiperamoniemia y encefalopatía
aguda secundaria. Se instaura tratamiento con L-arginina, N-Carbamil glutamato, fenilbutirato, benzoato sódico y cofactores, presentando buena respuesta clínica y mejoría neurológica. Los estudios diagnósticos posteriores revelan un trastorno del ciclo de la
urea (déficit de ornitina transcarbamilasa).
Comentario. Los vómitos son un motivo de consulta frecuente en los servicio de urgencias pediátricos, que cuando se acompañan de clínica neurológica pueden ser el reflejo de una patología grave. El debut de una enfermedad metabólica puede ocurrir a
cualquier edad, por lo que ante una disminución aguda del nivel de conciencia, se debe realizar un diagnóstico diferencial amplio
incluyendo el amonio en la analítica inicial, dado que un retraso en el diagnóstico y tratamiento puede determinar un daño neurológico severo e irreversible y conducir a la muerte del paciente.
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¿DEBEMOS MEJORAR NUESTRA ACTUACIÓN EN LOS PACIENTES CON PARÁLISIS FACIAL EN URGENCIAS DE PEDIATRÍA? Martín Masot R, Chaves Samaniego MC, Salmerón Fernández MJ, Santos Pérez JL, Ruiz Centeno FJ. Hospital
Materno Infantil. Hospital Universitario Virgen de las Nieves. Granada
Objetivos. Revisar la actuación del pediatra de urgencias ante el paciente con sospecha de parálisis facial. Determinar la etiología más frecuente; relación con la edad y estación del año; factores de riesgo asociados a ingreso o derivación a especialista y
frecuencia de reconsulta.
Metodología. Estudio observacional descriptivo tipo serie de casos con carácter retrospectivo. Se seleccionaron los informes
de urgencias de todos los pacientes con diagnóstico al alta de parálisis facial entre cero y trece años atendidos en un hospital de
tercer nivel, entre 2009 y 2014, obteniendo un total de ciento siete casos.
Se analizaron veinte variables, entre otras: edad, sexo, localización, etiología, antecedentes infecciosos, uso de la escala
­House-Brackmann, tratamiento prescrito, estacionalidad, destino al alta o reconsulta.
Los datos se analizaron mediante el programa estadístico SPSS versión 20.0, empleando además los test estadísticos Chi-cuadrado de Pearson y t de Student para establecer asociación entre algunas variables.
Resultados. Se interrogó sobre antecedentes personales de infección por virus herpes en cinco pacientes; en ningún caso
se usó la escala House-Brackmann. Se pautó terapia corticoidea en sesenta y cuatro pacientes (72,7%), corticoides y aciclovir en
dos pacientes (2,3%), no recibiendo tratamiento farmacológico el resto. Se prescribió protección ocular en cincuenta y siete casos
(64,8%). Diecisiete pacientes (18,9%) reconsultaron. Setenta (76,9%) de los pacientes estudiados fueron derivados a domicilio,
siendo el número de hospitalizaciones de cinco (5,5%), el de derivaciones a Otorrinolaringología de trece (14,3%) y a Neurología
de tres (3,3%). La etiología fue otitis media aguda en seis casos (6,8%), virus de varicela en dos casos (2,3%) y relación con virus
del herpes en tres casos (3,4%), obteniéndose un 12,5% de etiología infecciosa. Traumatismo facial fue la causa en dos casos
(2,3%) y procesos vasculares en un caso (1,1%).
Observamos asociación estadísticamente significativa entre la presencia de fiebre, otitis y localización de la parálisis (central) con
el ingreso hospitalario (p<0,001), derivación a otros servicios (p<0,001) y prescripción de tratamiento (p<0,001). No se encontraron
diferencias estadísticamente significativas entre la edad y las variables anteriores. Se presentaron un 62,3% de los casos en los
meses de abril a septiembre y un 37,3% de octubre a marzo.
Del listado con diagnóstico de parálisis facial solo tuvimos finalmente acceso a 88 informes, estableciéndose las pérdidas en
un 17,75%. Contamos con la limitación de no haber podido realizar seguimiento.
Conclusiones. El manejo inicial de la parálisis facial con frecuencia se realiza en Urgencias. Es importante investigar la etiología
para el manejo adecuado, no quedando sobre todo los antecedentes infecciosos claramente reflejados en nuestra serie. Se relacionan
con el ingreso la fiebre, otitis y la sospecha de afectación central. En la valoración del proceso no se utilizan escalas de gravedad, de interés pronóstico, pudiendo influir en la variabilidad de la derivación y el aumento de reconsultas. El tratamiento, que incluiría
protección ocular y corticoterapia, no se instauró de modo uniforme. En base a lo anterior, creemos necesaria la elaboración de
guías clínicas para sistematizar la atención al paciente con parálisis facial según la evidencia disponible en la literatura.
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USO DEL MIDAZOLAM INTRANASAL FRENTE A DIAZEPAM RECTAL EN EL TRATAMIENTO DE CONVULSIONES EN NIÑOS. Carrasco Navarro MJ, Milagro Jimenéz ME, Navarro Torres M, Pina Marqués B, Latorre Izquierdo A. EIR Pediatría.
Hospital Infantil Miguel Servet. Zaragoza.
Objetivo. La crisis convulsiva (CC) es un frecuente motivo de consulta pediátrica en urgencias que representa una situación de
riesgo inmediato o potencial. Puede tratarse bien de un proceso autolimitado, o si la situación se prolonga sin control evolucionar
hasta un estatus convulsivo. Es fundamental un tratamiento anticonvulsivante inmediato y apropiado y para ello, las benzodiacepinas
son consideradas fármacos de primera elección.
El objetivo es comparar la eficacia y seguridad del midazolam IN (intranasal) con el diazepam rectal en el tratamiento de convulsiones tónico clónicas agudas en niños en medio hospitalario.
Metodología. Se realizó una busqueda bibliografica en las bases de datos de PubMed, Embase y MEDES con las siguientes
palabras clave y asociaciones: (nasal midazolam AND seizures) AND rectal diazepam). De entre todos los artículos, se seleccionaron
seis que cumplían con los criterios de búsqueda en el ambito de las urgencias pediatricas.
Resultados. Éstos son algunos de los resultados obtenidos:
1) Fisgin encontró que el midazolam IN provocó el cese de las crisis en el 87% de los pacientes, mientras que el diazepam rectal
causó el cese de las convulsiones en solo el 60%.
2) Bhattacharyya comparó la administración física de midazolam IN frente al diazepam rectal en 188 episodios convulsivos en 46
niños. El tiempo de administración del fármacos y el cese de la convulsión fueron más rápidos con midazolam IN y hubo menos
depresión respiratoria con midazolam IN.
3) Holsti y cols. analizaron una población de 124 niños con convulsiones; 39 de ellos fueron tratados con midazolam IN y 18 con
diacepam rectal. Cabe destacar que el tiempo medio de las convulsiones fue 19 minutos más largo con diazepam rectal comparado con midazolam IN. El diazepam rectal tambien se asoción con tasas más altas de depresión respiratoria y una mayor
tasas de internación.
4) Lahat y cols. administraron midazolam IN en 20 niños de 6 meses a 16 años que llegaron a urgencias pediátricas con convulsiones motoras generalizadas de 10 a 25 minutos de duración. El control de las crisis se consiguió en 19 de los 20 pacientes en
2.5-5 min, sin recidivas en los siguientes 60 min.
Conclusiones. La administración intranasal es una vía de fácil acceso, tiene una absorción rapida desde un área muy vascularizada y sin primer paso hepatico, lo que aumenta su biodisponibilidad.
El midazolam intranasal es preferible al diazepam rectal en el tratamiento de las crisis agudas en los niños. Resultó más eficaz que
el diazepam rectal, con similar rapidez de acción, recuperación postictal más rápida y más segura con menores efectos secundarios.
Respecto al tratamiento domiciliario de las crisis recurrentes, en España no se comercializa la presentación de midazolam en
spray nasal y suele prescribirse el diazepam rectal (Stesolid) En urgencias pediátricas para la administración del midazolam IN se
utiliza un dispositivo especial, los atomizadores intranasales en aerosol.
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ACTITUD ANTE PRIMERA CRISIS CONVULSIVA AFEBRIL DESDE URGENCIAS PEDIÁTRICAS. Cortés Hernández M, Martín
Cantero M, Calvo Cillán A, García Requena E, Martín de la Rosa L, Oliva Rodríguez-Pastor S. Unidad de Cuidados Críticos
y Urgencias Pediátricas. Hospital Regional Universitario de Málaga.
Objetivos. Las crisis convulsivas son un motivo de consulta que angustia a familiares y provoca incertidumbre en el entorno
de urgencias, dado su difícil diagnóstico inicial. El objetivo de la presente revisión es relacionar la primera crisis con patología que
requiera tratamiento urgente y detectar factores que influyan en el ingreso.
Metodología. Estudio retrospectivo mediante revisión de historias clínicas de pacientes menores de 14 años que acudieron
a nuestras Urgencias durante el año 2014 con motivo de consulta: primera crisis convulsiva. Se ha empleado el programa SPSS
Versión 22, usando Chi cuadrado para el análisis de datos cualitativos.
Resultados. De las 90.029 urgencias pediátricas que se atendieron durante el año, 79 pacientes consultaron por primer episodio convulsivo. La edad media fue de 5,5 años (DS 4,3), siendo un 57% (n=45) varones. Un 8,9% presentaba retraso madurativo
leve y un niño parálisis cerebral.
Predominaron las crisis generalizadas 55,7% (44), seguidas de las parciales simples 21,5% (17) y parciales complejas 11,4%
(9), ocurriendo la mayor parte en vigilia (67%). El 67,1% (53) fue traído a Urgencias por sus padres, el 26,6% (21) por servicios de
emergencias y un 6,3% (5) derivado desde Atención Primaria. Un 86,1% (68) de las crisis remitió sin tratamiento.
El 32,9% (26) de las crisis recurrieron (previo a consultar o en Urgencias) y 79,7% (63) de los niños fueron hospitalizados,
experimentando un 15% nuevos episodios durante su ingreso. Ninguno de los pacientes dados de alta de urgencias presentó una
nueva convulsión en semanas posteriores.
En la mayoría de casos no se realizaron exploraciones complementarias en urgencias, 59,5% (47). Las más solicitadas fueron
pruebas de laboratorio (25,3%), de las cuales 6 resultaron alteradas (metabolopatía, hipoglucemia en diabético conocido, crisis con
casi ahogamiento, hipocalcemia- hipomagnesemia y 2 intoxicaciones por Cannabis). En 9,2% se realizó un TC craneal sin mostrar
ninguna hallazgos patológicos.
En la Tabla 1, se recogen los principales diagnósticos, así como las diferencias principales entre el grupo de pacientes ingresados
y los que se siguieron ambulatoriamente.
Conclusiones. Una historia clínica completa orienta el diagnóstico y la necesidad de pruebas complementarias, cuyo rendimiento
es mayor en la crisis situacionales. Éstas son las que requieren con más frecuencia tratamiento urgente.
Una alta proporción de pacientes fueron ingresados, habiendo encontrado relación solo con la recurrencia previa de la crisis.
Probablemente haya tenido mucho peso la angustia familiar.
TABLA 1. Crisis situacionales.
Edad media (DS)
Sexo (Varones) (n)
AP (Retraso psicomotor)
Tipo crisis
Generalizada
Parcial simple
Parcial compleja
Diagnóstico final
Epilepsia
Trastornos paroxísticos no epilépticos
Crisis situacionales
Crisis aisladas
Recurrencia previa a consulta
79,7% Ingresados (63)
5,6 años (4,5)
60,3% (38)
5 (7,9%)
32,9% No ingresados (16)
4,7 años (3,2)
43,8% (7)
3 (18,8%)
Valor P
P= 0,2
57,1% (36)
23,8% (15)
50% (8)
12,5% (2)
11,1% (7)
12,5% (2)*
38% (24)
25,4% (16)
11,1% (7)
3 Gastroenteritis
1 Crisis con casi ahogamiento
1 Hipocalcemia-Hipomagnesemia
1 Intoxicación Cannabis
1 Hematoma subdural (probable zarandeo)
25,4% (16)
38,1% (24)
18,8% (3)
37,5% (6)
12,5% (2)
1 Intoxicación Cannabis
1 Hipoglucemia en diabético
conocido
P=0,1
P=0,3
P=0,8
31,3% (5)
12,5% (2)
P=0,6
P=0,05
P=0,2
P=0,6
P=0,3
P=0,8
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CONVULSIONES Y FIEBRE: ¿HACEMOS SIEMPRE LO CORRECTO? Moro de Faes G, Reguera Bernardino J, Rodríguez
Fernández C, Gálvez Criado R, Muñóz Lozón A, Andrés Andrés AG. Servicio de Pediatría. Complejo Asistencial Universitario
de León (CAULE). León.
Objetivos. Analizar las características de los pacientes que acudieron a Urgencias por convulsiones febriles (CF) en nuestro medio.
Material y Métodos. Estudio retrospectivo, observacional y descriptivo realizado mediante la revisión de las historias clínicas
de los pacientes que acudieron al Servicio de Urgencias Pediátricas por episodios paroxísticos durante el año 2012. Se excluyeron
los niños que consultaron por episodios paroxísticos no epilépticos y convulsiones afebriles. En los pacientes con CF se analizaron:
datos epidemiológicos (sexo, edad y antecedentes familiares (AF) y personales de epilepsia o CF), semiología de la crisis, foco
infeccioso, realización de pruebas complementarias y actitud terapéutica.
Resultados. De los 11.456 pacientes que acudieron a Urgencias durante el año 2012, 98 consultaron por episodios paroxísticos. Se excluyeron un total de 22 pacientes, 12 con episodios paroxísticos no epilépticos y 10 con patología no filiada. De los 76
pacientes restantes, 33 (43,4%) fueron CF: 14 mujeres y 15 varones con una mediana de edad de 24 meses [7 -78 meses]. Cinco
pacientes (17,2%) tenían AF de CF y 4 (13,7%) de epilepsia. El 41,3% habían presentado CF previas (1 - 4 episodios). En la mayoría
de los casos se trató de CF simples salvo 9 pacientes con CF complejas: 3 con recurrencia en las primeras 24 horas, 3 crisis parciales, 2 con una duración >15 minutos y 1 con parálisis de Todd. En una de las pacientes las CF constituyeron el debut de epilepsia
posterior. En el 93,3% de los casos la CF se produjo en las primeras 24 horas de la fiebre. El foco infeccioso más frecuente fue
la faringoamigdalitis (56%), seguido de la infección respiratoria de vías altas, gastroenteritis y otitis. En un 16,6% de los casos no
se encontró foco. Se realizaron pruebas complementarias en un 46,6% pacientes, siendo la analítica de sangre la más realizada
(78,5%). No se realizó punción lumbar en ningún paciente. Ocho pacientes (26,6%) precisaron una dosis de diacepam rectal, en
el resto cedieron de forma espontánea. Ingresaron 10 pacientes: 7 por CF complejas y 3 por ansiedad familiar. Reacudieron a Urgencias por recurrencia de la CF 4 (13,7%), 3 en las siguientes 24 horas.
Conclusiones. Las convulsiones representan aproximadamente el 0,7% de las consultas en Urgencias en nuestro medio.
En el 43,4% se trata de CF. Una cuarta parte de pacientes tienen AF de CF y/o epilepsia. En más del 90% de los casos la CF se
produjo en las primeras 24 horas de fiebre. La faringoamigdalitis e infecciones respiratorias víricas fueron los focos infecciosos
más frecuentes. A pesar de no ser necesarias pruebas complementarias, se realizó analítica sanguínea en más del 35% de las CF,
paradójicamente la punción lumbar, que debe ser fuertemente considerada en menores de 12 meses, no se realizó en ningún caso.
Menos de un tercio de pacientes precisó tratamiento agudo de la crisis. Es importante informar y tranquilizar a la familia ya que la
angustia familiar es uno de los motivos más frecuentes de ingreso y recurrencia en Urgencias.
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ACTITUD TERAPÉUTICA INICIAL ANTE UN EPISODIO CONVULSIVO. Arco Huguet N, Paredes Carmona F, Marfil Godoy
L, Rúbies Olives J, Ibars Valverde Z, Solé Mir E. Servicio de Pediatría. Hospital Universitari Arnau de Vilanova. Lleida.
Objetivos. Las crisis convulsivas son la causa más frecuente de urgencia neurológica en la edad pediátrica. Entre un 3 y 6%
de los niños presentará un episodio comicial durante su infancia siendo la convulsión febril el tipo más frecuente. Los fármacos
utilizados de primera línea para el tratamiento de la urgencia convulsiva son las benzodiacepinas, aceptado el midazolam como el
fármaco más efectivo. Múltiples estudios comparativos evidencian que la utilización de midazolam vía transmucosa oral a dosis de
0,5 mg/kg es de elección en ausencia de acceso venoso siendo de gran importancia su administración de forma precoz.
Objectivo analizar la forma de actuación desde el punto de vista terapéutico en los pacientes atendidos en nuestro centro que
acuden por una emergencia convulsiva.
Metodología. Revisión retrospectiva de los pacientes atendidos en urgencias de nuestro hospital por clínica de convulsión desde Agosto de 2014 hasta Diciembre de 2014. Se valoran las características de los pacientes que acuden a urgencias por presentar
episodio comicial analizando el tipo de crisis, el requerimiento de tratamiento, el fármaco utilizado, el tiempo transcurrido hasta su
administración, la vía de aplicación, la persona encargada de administrarlo y el lugar donde se instaura el tratamiento entre otras
variables.
Resultados. De un total de 4600 pacientes atendidos en urgencias durante el periodo revisado 45 (0,98%) acudieron por crisis
comicial. El rango de edad más prevalente fue entre 12 y 24 meses de edad, solo con un 36% como primer episodio. El 68% de las
crisis fueron sin fiebre a pesar de presentar un proceso infeccioso en un 54% de ellas. El 40% de nuestros pacientes presentaba
patología neurológica (PCI y epilepsia las más frecuentes) y un 33% recibía tratamiento antiepiléptico de base. En un 47% de los
casos se requirió tratamiento de urgencia anticonvulsivo (77% extrahospitalario), siendo el diazepam rectal el medicamento y la
vía de administración más utilizada, solo en un 30% de los casos la dosis fue correcta y en un 56% de casos se instauró a dosis
infraterapéutica. De los niños que precisaron medicación un 10% de ellos se administró antes de los 5 minutos y hasta en un 25%
se aplicó tras haber cedido la crisis. Un 60% de estos pacientes precisó nuevas dosis de anticonvulsivante para el cese definitivo
de la crisis y el 37% de los niños incluidos en nuestra serie precisó ingreso hospitalario para estudio y/o tratamiento.
Conclusiones. Se conoce que la causa de convulsión más frecuente en la infancia es la febril aunque durante el periodo
estudiado el tipo de episodio más prevalente en nuestro centro fue la crisis afebril. En un importante porcentaje de los casos el
fármaco, la vía, la dosis y el tiempo transcurrido hasta que se administra el tratamiento no fue el adecuado, hecho que podría relacionarse con la alta prevalencia de niños que han precisado nuevas dosis de medicación para el cese completo del episodio. Ante
los resultados descritos, consideramos que es necesaria una mejor formación del personal sanitario para el manejo farmacológico
de la crisis convulsiva.
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CRISIS EPILÉPTICA, UN MOTIVO FRECUENTE DE CONSULTA EN EL SERVICIO DE URGENCIAS. Reguera Bernardino
J, Moro de Faes G, Rodríguez Fernández C, Gálvez Criado R, Revilla Orías MD, Andrés Andrés AG. Servicio de Pediatría.
Complejo Asistencial Universitario de León (CAULE). León.
Objetivos. Analizar las características clínicas y epidemiológicas de los pacientes que acudieron a Urgencias por convulsiones
afebriles (CAF) en nuestro medio.
Material y Métodos. Estudio retrospectivo, observacional y descriptivo realizado mediante la revisión de las historias clínicas
de los pacientes que acudieron al Servicio de Urgencias Pediátricas por episodios paroxísticos durante el año 2012. Se excluyeron
los niños que consultaron por episodios paroxísticos no epilépticos y convulsiones febriles. En los pacientes con CAF se analizaron:
datos epidemiológicos (edad, sexo y antecedentes familiares (AF) o personales (AP) de convulsiones febriles o epilepsia), tipo de
epilepsia, patología neurológica de base, pruebas complementarias realizadas y actitud terapéutica.
Resultados. De los 11.456 pacientes que acudieron a Urgencias durante el año 2012, 98 consultaron por episodios paroxísticos.
Se excluyeron 22 pacientes: 12 episodios paroxísticos no epilépticos y 10 con patología no filiada. De los 76 pacientes restantes,
43 (56,5%) fueron CAF: 14 mujeres y 29 varones con una mediana de edad de 4,1 años [3días-12 años]. Siete tenían AF de epilepsia y 4 AP de convulsiones febriles. En el 33,3% se trató de la primera crisis epiléptica mientras que el 66,6% eran epilépticos
conocidos. Recibían tratamiento antiepiléptico previo 13 pacientes, 3 en politerapia. Nueve tenían patología neurológica de base: 2
malformaciones cerebrales congénitas, 2 trastornos de conducta, 2 metabolopatías, 1 neurofibromatosis tipo 1, 1 parálisis cerebral
infantil y 1 retraso psicomotor no filiado. Uno de los pacientes desarrollo una encefalopatía secundaria a su epilepsia. La duración
media de las crisis fue de 15 minutos [30 seg-60 min]. Cinco evolucionaron a estatus convulsivo. Se realizaron pruebas complementarias en el 60,4% casos: TC craneal en 4 y analítica con determinación de niveles de fármacos antiepilépticos en 13 (solo en 7
fueron en valle) de los cuales 3 estaban en niveles infraterapéuticos. En dieciséis crisis convulsivas (39%) se administró una dosis
de diacepam rectal, en dos se administró además midazolam y en otra un tercer fármaco antiepiléptico (ácido valproico). 19/43
pacientes precisaron ingreso y 5 ajuste del tratamiento antiepiléptico de base. El 50% reacudió al servicio de Urgencias durante el
periodo estudiado por recurrencia de las crisis.
Conclusiones. En nuestro medio las crisis epilépticas representan el 0,7% de las consultas en Urgencias, el 0,4% son CAF.
Más de la mitad son pacientes epilépticos conocidos, con patología neurológica de base en el 30%. Un tercio suelen precisar tratamiento agudo de las crisis y el 10% puede evolucionar a estatus convulsivo. Es necesario no solo conocer el tratamiento agudo
de las crisis y del estatus convulsivo, sino también familiarizarse con el manejo básico de algunos fármacos antiepilépticos, ya que
muchos de estos pacientes tienen tratamiento antiepiléptico crónico, incluso en politerapia. En el caso de sospecha de niveles
infraterapéuticos de fármacos antiepilépticos debe realizarse analítica siempre en valle. A pesar de no ser una de las patologías más
frecuentes en Urgencias, el paciente epiléptico suele reacudir en numerosas ocasiones al Servicio de Urgencias.
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BILBAO, 16-18 de abril de 2015
PRIMER EPISODIO DE CONVULSIÓN FEBRIL EN URGENCIAS: ESTUDIO RETROSPECTIVO 2012-2013. Benito Sánchez
AV, Barcia Aguilar C, Molina Guitiérrez MA, López López R, Bueno Barriocanal M, Alcolea Sánchez A. Servicio Urgencias
Pediátricas. Hospital Universitario La Paz. Madrid.
Introducción. La convulsión febril (CF) es la urgencia neurólogica más frecuente en pediatría y la causa más frecuente de
convulsión en pacientes menores de 5 años, con una incidencia en este grupo de edad entre el 2-5%.
En la mayoría de los casos es un proceso benigno, sin embargo, estudios recientes indican que un pequeño grupo de estos
pacientes tiene riesgo de desarrollar CF recurrentes y epilepsia.
Pacientes y métodos. Estudio descriptivo retrospectivo en el que se incluyeron los pacientes diagnosticados de primer episodio de CF en el Servicio de Urgencias Pediátricas entre 2012 y 2013. De los pacientes seleccionados, se recogieron variables
epidemiológicas, clínicas, así como evolución y manejo en la urgencia.
Resultados. Durante el periodo de estudio se incluyeron 184 pacientes: 76 mujeres (41,3%) y 108 varones (58,6%). La edad
media fue 1,6 años (rango: 0,5-8,6). En relación a los antecedentes personales, 13 pacientes (7%) presentaron alteraciones neurológicas de base, de las cuales la más frecuente es el retraso psicomotor no asociado a encefalopatía o epilepsia (5 pacientes). En
relación a los antecedentes familiares,18 pacientes (9,8%) tenía algún familiar de 1er grado con historia de convulsiones febriles
durante la infancia.
El foco infeccioso más frecuente asociado a la CF fureron las infecciones respiratorias de vías altas (98 casos, 53,2%%) seguido
de los cuadros faringoamidalares (24 casos, 13,04%). La cuantificación del pico febril asociado al momento de la CF fue documentada en 159 pacientes (86,4%). De ellos el 44,6% (71 pacientes) presentaron una temperatura igual o superior a 39°C. La cifra
media total de temperatura fue de 38,8º (rango 37,4º-41,3°C). La exploración neurológica a su llegada a urgencias fue normal en
143 pacientes (77,7% de los casos), el resto se encontraban en estado postcrítico (26 pacientes, 14,1%), o presentando una crisis
(14 pacientes, 7,6%). Solo un paciente (0,54%) no acudió a urgencias en su primer episodio de CF.
44 pacientes (23,9%) necesitaron tratamiento anticonvulsivante en urgencias. La medicación empleada con mayor frecuencia
fue el Diacepam rectal (43 casos): 38 casos reciben una dosis y 5 casos, al menos dos dosis.
Del total de pacientes, 11 presentaron un nuevo episodio convulsivo durante su estancia en urgencias. De ellos, solo 2 fueron
dados de alta sin ningún tratamiento (18,1% de los casos que recidivaron en la urgencia). Los 9 pacientes restantes (81,8%) ingresaron (7 para completar el estudio y 2 en una Unidad de Cuidados Intensivos).
Conclusiones. En nuestro estudio hemos comprobado que el primer episodio de CF es más frecuente en el sexo masculino,
asociando en la mayoría de los casos una infección respiratoria. Los pacientes tiene una edad media de 18 meses.
A pesar de ser un motivo frecuente de consulta en urgencias, la mayoría de los pacientes llegan con una exploración física normal y no precisan ninguna medida terapeútica además de la observación. Por lo tanto lo más importante en este cuadro es realizar
una buena historia clínica para poder descartar las CF atípicas
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convulsiones afebriles y gastroenteritis leves. Sala Coromina J, Roca Llabrés P, Arellano Pedrola M, May
Llanes E, Pizà Oliveras A, García Puig R. Hospital Mútua Terrassa.
Introducción. Las convulsiones benignas asociadas a gastroenteritis (GEA) leve son una entidad bien definida y relativamente
frecuente. Se da en niños pequeños previamente sanos que, en el contexto de GEA leve, y estando afebriles, presentan convulsiones generalmente cortas que pueden presentarse en clusters, siendo las exploraciones complementarias realizadas normales.
Metodología. Revisión descriptiva retrospectiva de los casos visitados en el Servicio de Urgencias Pediátricas de nuestro
hospital con diagnóstico de “convulsión” y “gastroenteritis” en los últimos 8 años. Se excluyen pacientes con enfermedades que
pudieran predisponer a convulsiones (epilepsia, enfermedades metabólicas, etc), así como pacientes con alteraciones analíticas o
anomalías en la neuroimagen como posibles agentes causales de las convulsiones.
Resultados. Se incluyen 6 casos (5 pacientes), con una media de edad de 15,8 meses (12-18) sin predominio de sexo. Todas
las crisis fueron crisis tónicas o tonicoclónicas generalizadas. En cuatro ocasiones de pocos minutos de duración, dos presentaron
estatus de más de 45 minutos refractarios a múltiples tratamientos antiepilépticos. Tres pacientes presentaron recurrencias en el
mismo episodio (entre 2 y 6 crisis breves). Uno de los pacientes presentó un nuevo episodio dos meses más tarde con un cluster
de 6 crisis breves. Las pruebas realizadas (analíticas, bioquímica de LCR, neuroimagen y EEG) fueron normales. Todos los pacientes
presentaron clínica de GEA leve, dos de ellos iniciada a las pocas horas posteriores a la crisis, y en tres ocasiones se aisló rotavirus
en heces. Todos estuvieron afebriles durante el cuadro. La recuperación fue completa y sin secuelas hasta la fecha.
Discusión. Nuestra serie presenta unas características similares a las descritas en la literatura, aunque destaca la presencia de
los dos estatus que son poco habituales.
La prevalencia de convulsiones benignas dentro de los episodios de GEA es alrededor del 1-3,5%, aislándose rotavirus como
agente causal en aproximadamente la mitad de los casos. Si bien su fisiopatología no está del todo establecida se piensa que
podría tratarse de encefalitis o de un aumento de permeabilidad de la barrera hematoencefálica que reduciría el umbral convulsivo.
El cuadro clínico prototipo, al igual que en nuestra serie, es el de un paciente menor de tres años con crisis tónicas o tonicoclónicas cortas y característicamente recurrentes en un mismo episodio (media de 2,5 crisis), con pruebas complementarias normales
y con cuadro de GEA leve iniciado antes o hasta 7 días después de la crisis.
Suelen ser bastante resistentes al tratamiento habitual. Recientemente se ha propuesto la carbamacepina a dosis bajas en fase
aguda y durante poco tiempo como tratamiento a valorar en caso de crisis múltiples o prolongadas.
Aunque se describen hasta un 10% de recurrencias convulsivas en nuevos episodios de gastroenteritis, no se han descrito evoluciones a epilepsias ni alteraciones en el desarrollo psicomotor, por lo que el tratamiento profiláctico en general no está indicado.
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BILBAO, 16-18 de abril de 2015
EMBOLIA GRASA TRAS FRACTURA BILATERAL DE FEMUR EN PACIENTE CON DISTROFIA MUSCULAR DE DUCHENNE.
Guerra Martín V, Reyes Millán B, González Barrios D, Suárez Ramírez R, Vázquez Piqueras M, Molina Suárez R. Servicio
de Pediatría. Complejo Hospitalario Universitario de Canarias.
Introducción. El uso de corticoides en la enfermedad de Duchenne (DMD) es el único tratamiento actualmente disponible para
enlentecer la progresión de la enfermedad. Esto junto con el aumento de la esperanza de vida de estos pacientes, ha favorecido el
desarrollo de osteoporosis y la aparición secundaria de fracturas, generalmente de huesos largos, incluso ante traumatismos banales.
Caso clínico. Presentamos el caso de un preadolescente varón de 11 años de edad con antecedentes personales de DMD y
obesidad que acude al Servicio de Urgencias por cuadro de menos de 12 horas de evolución consistente en decaimiento, somnolencia y pérdida de apetito, asociando en la última hora febrícula y respiración agitada. Refiere que el día anterior sufrió una caída
accidental desde la silla de ruedas, refiriendo dolor en miembros inferiores que cedió con ibuprofeno. A la exploración física presenta
un TEP anormal. Apariencia: impresiona de enfermedad, somnoliento. Respiratorio: taquipneico, aleteo nasal y tiraje subcostal.
Circulatorio: palidez cutánea con cianosis peribucal y acrocianosis. Dentro de las constantes se objetiva una frecuencia cardíaca de
hasta 170 lpm con tesión arterial normal, taquipnea de 72 rpm y saturación de 79% con FiO2 ambiente. En la exploración física,
presenta ruidos cardíacos rítmicos sin soplos, con una hipoventilación bibasal. La exploración abdominal es normal. En los miembros
inferiores llama la atención un aumento de volumen bilateral, con dolor a la palpación en muslo derecho. Se observan petequias
aisladas en axilas. Las pupilas son isocóricas y normorreactivas. Glasgow 13-14/15. Se extrae analítica sanguínea en la que presenta leucocitosis con neutrofilia, elevación de reactantes de fase aguda y dímero D elevado con resto de parámetros (coagulación,
equilibrio de ácido base, iones) dentro de la normalidad. En el sedimiento de orina aparecen gotas de grasa. En la radiografía de
tórax se objetivan infiltrados intersticiales bilaterales y en la radiografía de rodilla una fractura bilateral de fémur distal con ecografía
doppler de miembros inferiores normal. Ante estos hallazgos se realiza TC pulmonar observándose múltiples infiltrados algodonosos bilaterales de predominio en base pulmonar derecha y se traslada a la UCIP para inicio de ventilación mecánica no invasiva con
diagnóstico de embolia grasa, ante la triada de dificultad respiratoria, alteración del nivel de conciencia y petequias. La evolución
fue favorable y es dado de alta a los 8 días.
Conclusiones. Se deberá sospechar una embolia grasa y buscar la posible fractura ante un cuadro de disminución del nivel de
conciencia y signos de dificultad respiratoria en un paciente con DMD que haya sufrido un traumatismo previo, dada la asociación
recientemente publicada de DMD y embolismo graso.
La prevención de la osteoporosis así como el diagnóstico precoz de embolia grasa son factores determinantes en la evolución
y pronóstico de estos pacientes.
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BILBAO, 16-18 de abril de 2015
AFECTACIÓN NEUROLÓGICA EN EL EXANTEMA SÚBITO. Fiorita F, García Suárez L, González Sacristán R, Bueno Barriocanal M, Molina Gutierrez MA, De Ceano-Vivas La Calle M. Servicio de Urgencias Pediátricas. Hospital Universitario Infantil
La Paz. Madrid.
Introducción. El virus herpes 6 (VHH-6) es el agente etiológico más frecuente del exantema súbito (ES). La evolución clínica
típica de esta enfermedad comienza con un síndrome febril (98%) que puede durar de tres a cinco días y que cede bruscamente,
coincidendo con la aparición de un exantema generalizado (98%). La fase febril está frecuentemente acompañada de irritabilidad
(92%) y de síntomas respiratorios (23%), ORL (93%) y/o gastrointestinales (15%). También puede exisitir afectación neurológica
con abombamiento de la fontanela anterior (26%), convulsiones febriles (3-8%) y meningoencefalitis.
Caso clínico. Niño de 9 meses, sin antecedentes de interés y con calendario vacunal completo (incluida vacuna antineumocócica), que acude a Urgencias remitido por su pediatra, por presentar fiebre de hasta 38,9°C e irritabilidad de 9 horas de evolución
con abombamiento de la fontanela anterior. No presenta otros síntomas acompañantes.
En la exploración apreciamos temperatura axilar de 39°C, aceptable estado general e irritabilidad parcialmente consolable, con
constantes vitales normales. La fontanela anterior está abombada y sin tensión. No tiene rigidez nucal, el tono muscular es adecuado
y no tiene signos de focalidad neurológica. El resto de exploración por aparatos es normal.
En la analítica de sangre presenta un hemograma normal (Leucocitos 9,7x103 /µl, Neutrofilos 5,27 x103 /µl, Linfocitos 2,71 x103 /
µl) bioquímica y gasometría normales y una procalcitonina de 0,1 ng/ml. La tira reactiva de orina recogida por bolsa adhesiva es
negativa. Ante el abombamento de la fontanela anterior, la fiebre y la irritabilidad del paciente se decide realizar una punción lumbar,
que resulta traumática aunque con análisis citoquímico normal tras aplicar la fórmula de corrección.
El paciente evoluciona favorablemente con tratamiento antitérmico, desapareciendo la irritabilidad y el abombamento de la fontanela, sin otros signos de afectación neurológica. A los tres días se queda afebril, apareciendo un exantema macular generalizado.
Consultando los resultados de las pruebas microbiológicas, se obtiene PCR de VHH-6 positiva en LCR mediante microarrays,
pudiendo llegar al diagnóstico de ES con participación meníngea secundario a infección por VHH-6.
Conclusiones:
– El VHH-6 es la principal causa del ES, una enfermedad que suele ser benigna, autolimitada y de diagnóstico clínico. En algunos
casos, como el de nuestro paciente, puede haber afectación neurológica, bien como manifestación de la infección primaria o bien
por reactivación del virus. Aunque lo habitual es el restablecimiento completo, algunos pacientes pueden desarrollar secuelas
neurológicas a medio-largo plazo o tener una evolución fatal.
– Por lo tanto, en los pacientes con manifestaciones neurológicas sería conveniente realizar estudios de confirmación microbiológica de la infección activa por VHH-6. Entre las técnicas disponibles, la amplificación genómica por PCR en suero o LCR resulta
ser la técnica más adecuada por su rapidez y precisión.
– Finalmente, una vez diagnosticada la infección en niños con afectación grave del SNC, un tratamiento anti-viral adecuado resultaría de gran importancia para evitar, o al menos minimizar, las posibles complicaciones. Actualmente existen varios estudios
publicados sobre la eficacia de Foscarnet y Ganciclovir; sin embargo no están todavía disponibles estudios controlados prospectivos.
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BILBAO, 16-18 de abril de 2015
“CÓDIGO ICTUS” EN URGENCIAS PEDIÁTRICAS. Bote Gascón P, Pérez Durán MJ, Goycochea Valdivia WA, Alcolea Sánchez A, De Ceano-Vivas La Calle M, Udaondo Gascón C. Servicio de Urgencias Hospital Universitario La Paz. Madrid.
Introducción. El ictus en la edad pediátrica, a pesar de su baja incidencia con respecto a los adultos, supone un verdadero reto
diagnóstico a tener en cuenta en Urgencias. Hasta el 60% de los niños que lo padecen presentarán secuelas permanentes y en
un alto porcentaje de los casos puede recidivar.
Caso clínico. Niño de 6 años, sin antecedentes de interés, que acude a Urgencias por cefalea holocraneal, opresiva e intermitente
de 2 días de evolución. No interrumpe el sueño y no se asocia a fotofobia ni sonofobia. Presenta 2-3 vómitos al día de contenido
alimentario y se detecta pico febril aislado de 38,5 °C catorce horas antes de la consulta.
En la exploración física destaca leve decaimiento con exploración neurológica rigurosamente normal. Se realiza hemograma,
bioquímica y gasometría sin alteraciones y se administra metamizol intravenoso. Permanece en observación durante 5 horas con
mejoría clínica, resolución de la cefalea, adecuada tolerancia oral y sin alteraciones en la exploración, por los que se decide alta.
A las 24 horas consulta nuevamente en Urgencias con pérdida súbita de visión, recidiva de la cefalea y miodesopsias. En la
exploración neurológica destaca pérdida de agudeza visual bilateral y midriasis izquierda con reflejo fotomotor directo izquierdo
abolido y reflejo indirecto consensuado presente pero lento. Reflejos fotomotores derechos conservados.
Se repite control analítico que resulta normal. Se realiza TAC craneal objetivándose área hipodensa en lóbulo occipital izquierdo
y parte del lóbulo temporal y lesión menos hipodensa en lóbulo occipital derecho, compatible con probable isquemia del territorio
de la arteria cerebral posterior izquierda y derecha.
Se activa el “Código ICTUS” para el manejo y tratamiento multidisciplinar de los Servicios de Neurología de adultos, Neurocirugía
y Cuidados Intensivos Pediátricos. El paciente recibe antiagregación y anticoagulación. No se realiza trombolisis intravenosa ante
la ausencia de estudios de eficacia y seguridad en la edad pediátrica.
En el estudio etiológico se detecta IgM positiva de Mycoplasma pneumoniae compatible con infección aguda, por lo que se
completa el tratamiento con azitromicina.
El paciente evoluciona favorablemente mejorando las alteraciones campimétricas y la agudeza visual hasta 0.5.
Conclusiones. Ante cualquier clínica neurológica de aparición brusca se debe considerar el diagnóstico de ictus. La menor incidencia en la edad pediátrica, la alta tasa de recirculación posterior del territorio isquémico y su similitud clínica con los principales
diagnósticos diferenciales (como la migraña o la crisis convulsiva) son las principales causas de demora en el diagnóstico.
El ictus tipo isquémico es el más frecuente. La etiología infecciosa supone un 24% de los casos, siendo el microorganismo
más frecuente el virus varicela zoster. Otros agentes descritos son Chlamydia pneumoniae, Parvovirus B19, VIH, Influenza A y
Mycoplasma pneumoniae.
El tratamiento depende la etiología, incluye medidas de soporte y agentes antitrombóticos en el tipo isquémico. No existen
ensayos clínicos en niños sobre la eficacia y seguridad del tratamiento trombolítico intravenoso y procedimientos endovasculares.