Condiciones de postulación a internado clínico – Escuela de

DOSSIER DE PRENSA
Primero de la mano de
su padre, gran cinéfilo,
y luego por cuenta
propia, Carlos Fuentes
fue un enamorado del
séptimo arte.
Esta obra es un viaje emotivo
por los recuerdos, los
sentimientos y las impresiones
que le produjeron sus visitas a
las salas cinematográficas, las
películas, actores, directores, el
mundo detrás de las cámaras...
Título: Pantallas de plata
Autor: Carlos Fuentes
Editorial: Alfaguara
PVP: 17,50 euros / Ebook: 8,99 euros
Nº de pág.: 208 páginas
Fecha publicación: 15 de octubre de 2014
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Paloma Castro
Departamento de Prensa de Alfaguara y Taurus
Desirée Baudel
Departamento de Prensa de Alfaguara y Taurus
Penguin Random House Grupo Editorial
EL AUTOR
Hijo de padres diplomáticos, Carlos Fuentes
Macías nació en Panamá el 11 de noviembre de
1928 y falleció el 15 de mayo de 2012 en México.
Estudió en Suiza y Estados Unidos y vivió durante
diferentes periodos en Quito, Montevideo, Río de
Janeiro, Washington, Santiago y Buenos Aires. En
su adolescencia regresó a México, donde se estableció hasta 1965. El tiempo que pasó en su país
marcó definitivamente su obra, inmersa en el debate intelectual sobre la filosofía de “lo mexicano”.
Fundó y dirigió junto al escritor Emmanuel Carballo la Revista Mexicana de Literatura y colaboró en
Siempre; en 1960 fundó también El Espectador.
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A los veintiséis años se dio a conocer como escritor con el volumen de cuentos Los días enmascarados (1954), que recibió una buena acogida por
parte de crítica y público. Tras obras como su primera novela, La región más transparente (1958), o
Las buenas conciencias (1959) llegó La muerte de
Artemio Cruz (1962), con la que se consolidó como
escritor reconocido.
Escribió el relato Aura (1962), de corte fantástico, los cuentos de Cantar de ciego (1966) y la novela corta Zona sagrada (1967). Por Cambio de piel
(1967), prohibida por la censura franquista, obtuvo
el Premio Biblioteca Breve y por su extensa novela
Terra nostra (1975), que le llevó seis años escribir,
y con la que se dio a conocer en el mundo entero,
recibió el Premio Rómulo Gallegos de 1977.
En 1982 apareció su obra de teatro Orquídeas
a la luz de la luna, que se estrenó en Harvard y criticaba la política exterior de EEUU. Dos años después recibió el Premio Nacional de Literatura de
México y finalizó su novela Gringo Viejo, que había
comenzado en 1948.
En 1990 publicó Valiente mundo nuevo. Sus
últimas obras han sido Todas las familias felices
(2006), La voluntad y la fortuna (2008), Adán en
Edén (2009), La gran novela latinoamericana
(2011), Carolina Grau (2011), Personas (2012) y Federico en su balcón (2012).
Recibió numerosos premios, entre ellos el Premio Biblioteca Breve en 1967, el Premio Cervantes
en 1987 (ese mismo año fue elegido miembro del
Consejo de Administración de la Biblioteca Pública de Nueva York), la Legión de Honor francesa en
1992, la Orden al Mérito de Chile en 1993, el Premio
Príncipe de Asturias en 1994, el Premio Picasso,
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otorgado por la UNESCO en 1994, la Legión de
Honor del Gobierno francés en 2003, el Premio
Real Academia Española de Creación Literaria en
2004, el Premio Internacional Don Quijote de la
Mancha en 2008, el González-Ruano de Periodismo en 2009 y el Premio Fundación Gabarrón en
2011.
Además de su labor como literato destacó por
sus ensayos sobre literatura y por su actividad periodística paralela, escribiendo regularmente para
el New York Times, Diario 16, El País y ABC.
Fue catedrático en las universidades de Harvard y Cambridge (Inglaterra) y poseía una larga lista de doctorados honoris causa por varias
universidades como Harvard, Cambridge, Essex,
Miami y Chicago, entre otras.
LA OBRA
Carlos Fuentes aúna cine y gran literatura en
una obra inédita. Este conjunto de ensayos, en el
que recorre desde el Hollywood clásico hasta el
cine mexicano, está escrito con la prosa diáfana y
convincente que preside toda su obra.
Fuentes realiza un homenaje personal a un
mundo que adoró y con el que tuvo una relación
estrecha no sólo como autor cuyas obras fueron
adaptadas a la gran pantalla sino también como
guionista y miembro del jurado de varios festivales internacionales.
“Por poco nazco en una sala de cine”, confiesa
Carlos Fuentes en Pantallas de plata. La trayectoria de Fuentes en la literatura y en la vida acusa
la marca indeleble que le fueron dejando sus encuentros con la pantalla cinematográfica, las películas que le marcaron, los actores y actrices que
hicieron del cine un arte mayúsculo, los directores
que adoró y a los que conoció, el mundo detrás de
las cámaras…
Primero de la mano de su padre, que fue un
gran cinéfilo, y luego por cuenta propia, a lo largo
de toda su vida, Fuentes llegó a ser un enamorado
del séptimo arte. Este conjunto de ensayos es un
viaje emotivo por los recuerdos, los sentimientos
y las impresiones que le fueron produciendo sus
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visitas a las salas de cine y también, inevitablemente, un compendio de reflexiones sobre la magia y el significado profundo de tales experiencias,
tanto a nivel personal como en la vida cultural de
nuestras sociedades.
Pantallas de plata es un homenaje personal al
cine que vivió de niño, al cine Balmori inaugurado
en 1930, con una sala con casi dos mil localidades
(“la catedral sonora en la avenida del sonorense
general” en la ciudad de México, recuerda) y también a su padre, que apuntaba en un cuaderno
las películas que veía, la ficha técnica e incluso
las calificaba: “Del cero de la maldad al cinco de
la perfección, pasando por un mediocre dos, un
aceptable tres y un muy buen cuatro”.
Fuentes rememora el Hollywood clásico, a los
actores, actrices y directores que le conmovieron.
No es una historia convencional del cine sino un
lienzo en el que el autor mexicano recuerda a las
grandes estrellas, a los protagonistas y secundarios (él los llama “primarios”) que han marcado el
devenir del séptimo arte. Repasa la vida artística
–y personal- de muchos de ellos y desliza su opinión sobre sus películas.
En estas páginas paseamos por el cine mudo
de Charles Chaplin y Buster Keaton; las comedias
de los hermanos Marx; el paso del cine mudo al
sonoro y la “víctimas” que provocó esa transición; soñamos con estrellas como Cary Grant,
Clark Gable, Bette Davis y Barbara Stanwyck, Joan
Crawford y Claudette Colbert; recorremos los films ensoñadores de Fred Astaire y Ginger Rogers;
el cine negro; los clásicos de la Metro; la obra de
grandes directores como Rosselini, Fritz Lang o
Frank Capra… sin olvidar el cine mexicano clásico.
Fuentes escribió guiones para diversas películas, como Las dos Elenas y Las dos cautivas,
ambas dirigidas por José Luis Ibáñez, basadas
en cuentos homónimos del escritor; El gallo de
oro, en 1964, adaptación junto con Gabriel García
Márquez y dirección de Roberto Gavaldón, de una
novela corta homónima de Juan Rulfo; Un alma
pura, en 1965; Tiempo de morir, en 1966 junto con
García Márquez. De igual forma Fuentes realizó
una adaptación para las historias de Pedro Páramo e Ignacio, obras de Juan Rulfo.
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Se hicieron tres películas basadas en relatos
de su libro de cuentos Cantar de ciegos: Una alma
pura, de Juan Ibáñez en 1965; Muñeca Reina, dirigida en 1972 por Sergio Olhovich y el mediometraje Vieja Moralidad en 1988, realizado por Orlando
Merino.
Su novela La cabeza de la hidra fue llevada al
cine en 1981 por el director mexicano Paul Leduc,
con el título de Complot Petróleo y con guion del
propio Fuentes. El argentino Luis Puenzo filmó en
1989 Gringo viejo con Jane Fonda y Gregory Peck
como protagonistas. Produjo la serie televisiva El
espejo enterrado sobre cuya base se publicó el libro homónimo. Una de sus obras más famosas,
Aura, fue dirigida y adaptada por Damiano Damiani, con el título de Las Diabólicas del Amor (1966).
Además, fue miembro del jurado del varios festivales de cine como el de Cannes o Venecia.
EXTRACTOS
«Desde su juventud, mi padre venía anotando
cuidadosamente todas las películas que vio, en
libros de tapas negras corrugadas, lomos y esquinas de marroquí rojo y clasificación número 6
½ de la Standard Blank Book, un producto hecho
en los Estados Unidos por una cierta compañía
Boorum & Pease. Estos cuadernos largos y anchos, evocadores de la vieja contabilidad propia
de familias honradas y hacendosas, guardaba, en
el caso de mi padre, un enjambre de sueños.»
«El cine, para salvar su orfandad estética, debía afirmar que no era simplemente cine (una invención mecánica, populachera, acaso un poco
louche y hasta porno, como lo demostraban los
niquelodeones para caballeros instalados en las
avenidas de comercio de las grandes capitales)
sino arte: teatro y ópera. Las actitudes en boga en
estos dos espectáculos pasaron íntegras al primer cine.»
«Al cine se entra a soñar, lector, espectador, mi
semejante, mi hermano. El mundo se ha llenado
de mujeres que antes ni siquiera se podían mirar.
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Sin el cine, ahora (tú, espectador) no las podrías
tocar (igual que antes), al menos las podían ver
y este era un triunfo de ellas, para ellas, más que
para ustedes. Sentado allí con los ojos cerrados,
tú puedes repasar (mi semejante, mi hermano)
todos esos ojos enormes que al mirar hacia la oscuridad de una sala te miran a ti. Ojos de incendio
nocturno de Pola Negri. Ojos de laguna envenenada de Gloria Swanson. Ojos de orgasmo nómada de Greta Garbo.»
«Entre el exotismo italiano y la naturalidad
norteamericana aparece Rodolfo Valentino, inmigrante italiano (Rodolfo Guglielmi di Valentina)
que ilustró la gran escalada de la clase inmigrante a la clase obrera al estrellato financiero, político o fílmico. El fatum migratorio de Valentino era
semejante al de los productores de origen bielorruso, como Louis B. Mayer (Eliezer Meir, Lazar
Mayer); polaco, como Samuel Goldwyn (Schmuel
Gelbfisz), y húngaro como Adolph Cukor (bautizado Adolph Zukor).»
«Celebro que mis tres hijos productores judíos —Cecilia, Carlos y Natasha— hayan sido, aún
más que su abuelo, cinéfilos apasionados y memoriosos. Si de niño consulté a mi padre sobre las
novedades (y las calidades) del cine, de grande
conté, en cambio, con la enciclopédica cultura cinematográfica de mis hijos. Resulta que sólo fui
un puente de celuloide entre un proyector Arriflex
y un DVD.»
«Al Jolson se hincó en el escenario y cantó
“Mammy” antes de advertirle al público del cine
sonoro:
-You ain’t heard nothing yet!
Se iba a escuchar el rugido del león de la Metro.
Se iban a escuchar las voces estelares de la
clase media a baja norteamericana —Clark Gable,
Joan Crawford—; se iban a escuchar las voces educadas en universidades —Katherine Hepburn—; se
iban a escuchar las voces declamatorias de un
teatro envejecido —John Barrymore—; se iban a
escuchar los acentos del hampa —James Cagney,
Edward G. Robinson—. Se iban a escuchar las voces de los niños —Jackie Cooper, Shirley Temple—,
de las canciones populares —Cole Porter, George
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Gers­hwin—; se iban a escuchar las voces de los inmigrantes, de los banqueros, de las secretarias y
telefonistas, de magnates y dictadores.
El león ruge. Los actores hablan.»
«Era natural que los actores renunciaran a una
personalidad cotidiana compartida con millones
de ciudadanos para asumir la de los caracteres
que les ofrecía la pantalla. La mayoría eran hombres y mujeres de clase media (baja) y al actuar no
disimulaban sus orígenes, los trascendían. Cuestión no sólo de franqueza personal, sino de atribución artística. Clark Gable dejó atrás su pasado de
amante contratable y esposo de mujeres viejas y
ricas. Todo para alcanzar la fama de lo que en potencia era sin dejar de ser lo que en verdad fue.»
«Único en su estilo —creador de un estilo—,
Cary Grant tenía una gran facilidad para pasar de
la comedia al drama, de la situación jovial a la angustia desesperada, del amor de salón a la pasión
más serena y voluptuosa a la vez. Sus escenas con
Ingrid Bergman en Notorious se cuentan entre las
más eróticas del cine, sólo dos perfiles y un beso.
Este talento no era, sin duda, ajeno a su biografía.
Grant actuaba para sobrevivir, para cruzar una y
otra vez el Atlántico con tal de no regresar al vodevil londinense y a la miseria liverpuliana.»
«Boca y hombros. Mis amigos, editores de la
revista Look me invitaron a conocer el apartamento de la Crawford en Nueva York. La actriz frisaba
el medio siglo y era, en efecto, baja de estatura y
ancha de hombros. El rostro me extrañó. Lo conocía por las películas pero no me esperaba una
línea facial tan dura y tan insegura, como si la
necesidad de cierta frialdad profesional fuera el
requisito para disfrazar una profunda herida social.»
«Cuando Roosevelt puso fin a la prohibición
(del alcohol) en 1933, Hollywood descubrió la veta
de la actividad criminal y correspondió a la Warner
Bros, la compañía dura y ruda de cintas en blanco y negro sin barniz, elevar el tema a un estilo de
cine en el que el gángster se aprovecha de la prohibición para ascender meteóricamente y —el que
la hace la paga— caer con idéntica velocidad. Dos
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actores se hicieron de la fama gracias al cine de
gángsters: Edward G. Robinson y James Cagney.»
«“Quisiera besarte pero acabo de lavarme
el pelo” (I’d love to kiss you, but I just washed my
hair). Esta frase, pronunciada por Bette Davis en
una de sus primeras películas, Cabin in the cotton
(1932), podría extenderse a su vida personal y a la
sucesión de maridos pasajeros, a los que Bette
Davis no pudo “besar” porque acababa de “lavarse el pelo”.»
«De Baby Jane en adelante, asistimos al afligido descanso de un gran talento (el de Bette
Davis), al saturnino ocaso de una gran personalidad, vencida, cómo no, por la vejez, el desorden, la
lucha constante —hasta morder el polvo—, de un
narcisismo envenenado, de un exceso histriónico
autodestructivo, de una diabólica energía que no
pudo contra el avance del tiempo.»
«Claudette Colbert era bella, y más que bella,
interesante desde cualquier ángulo. Y más que
interesante, cordial, inteligente, excelente conversadora. Un caso —raro— en el que la persona artística coincide con el ser humano.»
«Como El gran dictador de Chaplin, To be or
not to be ofendió a las sensibilidades que negaban la fuerza del humor para combatir al terror.»
«La elegancia del movimiento transfigura,
desdeñándola, al lugar. La sumisión indudable de
Rogers a la disciplina y belleza del baile conducido por Astaire, una marioneta, sí, pero marioneta
genial capaz de convertir todo lugar, todo objeto,
en parte de una danza que escapa al tiempo y se
convierte, no en ritual anticuado, sino en rito del
porvenir.»
«El gran desafío para los actores era pasar del
cine mudo al parlante. Estrellas mudas se quedaron sin pasarelas y sin pantalla: Vilma Bánky,
Pola Negri enmudecieron para siempre. ¿Y Garbo?
¿Daría el gran paso al cine sonoro? Duda, especulación. Lo dio en Anna Christie (1930, Clarence
Brown). Garbo entra a una cantina miserable y
pide un whisky con una voz profunda, incierta, ansiosa de pasión… y qué pasión: “Give me a whisky.
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And make it” (“Dame un whisky. Y hazlo”). La voz
triunfó y Garbo se convirtió en la estrella más fulgurante de Hollywood.»
«De modo que Marlene es una de las grandes
estrellas porque no lo fue. Cocina, ropa, amantes,
conciertos, rostro invencible. Por eso está aquí:
porque no fue actriz, pero fue estrella.»
«Durante la filmación de C’era una volta dos
ancianas italianas se acercaron a decirle que,
desde niñas, la habían admirado en el cine mudo.
Pero Dolores del Río era imbatible: no hubo mujer
más hermosa en el cine mexicano.»
«No quiero hacer asociaciones forzadas. Las
películas de Capra en los años treinta coinciden
con la presidencia progresista de Franklin Roosevelt y Capra la refleja. El “hombre pequeño” (The
little man) desafía y vence a las oligarquías, pero
con el apoyo de la masa. Basta un pequeño cambio de perspectiva para adaptar la fórmula “demócrata” a la realidad fascista del líder y su pueblo.
Capra dominaba a Mussolini, pero es difícil sacar
al director de su contexto norteamericano y de los
años del Nuevo Trato.»
LA CRÍTICA HA DICHO SOBRE EL AUTOR
«La vasta obra de Fuentes como novelista,
ensayista y dramaturgo y enseñante en las principales universidades de Europa, Estados Unidos
e Hispanoamérica, hacen de él, juntamente con el
fallecido Juan Rulfo, los dos polos de la narrativa
mexicana e iberoamericana contemporánea.»
Augusto Roa Bastos
«Admiro esa incesante energía de invención
que tiene para buscar cada vez un nuevo camino
para decir lo que todo escritor tiene que decir, que
son dos o tres cosas pero que constituyen su razón de existir.»
Álvaro Mutis
«La obra de Carlos Fuentes, indudablemente
contemporánea desde el punto de vista de las estructuras, el estilo, el manejo de los recursos téc-
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nicos que definen la literatura del siglo veinte, es
también una demostración de dominio sobre los
temas más tradicionales de la literatura latinoamericana, que se inserta en la producción literaria
de todos los tiempos y todas las latitudes. A través
de estos temas, estructuras, técnicas aflorará una
concepción de lo humano, de los hombres y las
mujeres que retrata.»
Eugenio Núñez Ang, Universidad Autónoma
del Estado de México. Julio 2006
«Para Carlos Fuentes la pareja del debate de
la modernidad, es el debate sobre la tradición. En
el proceso de “contraconquista” cultural, palabra
que toma de Lezama Lima y usa como estandarte, recupera la unidad de la multiplicidad, sólo si
elude tanto la ruptura provocada por la imitación
extralógica como la repetición de modo fatal de
una tradición, atrapada en viejos moldes academicistas. La novela, más allá de su condición de
género proteico, es un instrumento central para
afianzar la continuidad cultural de una nación y
un continente comprometidos en la construcción
de una sociedad civil, que se oponga a autoritarismos culturales y políticos.»
Carmen Perilli, Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de
Madrid
«La imaginación es el elemento principal de la
novela moderna, Carlos Fuentes lo presenta a través de Cervantes y de otros muchos autores. Porque para Carlos Fuentes el discurso novelístico se
basa en lo no dicho, así pues, el escritor debe ir a la
vanguardia protegido por su herramienta básica
que es la imaginación.»
María Teresa Colchero Garrido, Universidad
de Puebla
«Sus relatos construyen la imagen de una
América ansiosa de nombres, un “continente de
textos sagrados”, urgidos de una mirada profana a
la que la literatura y la novela confieren existencia
al liberarlo por medio de la palabra, lo presentan
ante la cultura universal. El mito es la operación
que garantiza la superación de los localismos y el
acceso a las matrices culturales occidentales. La
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pregunta por la identidad es el puente entre la necesidad y la libertad de un pueblo que no puede
reconocerse en su propia máscara.»
Carmen Perilli, Mestizaje y Arielismo en la
escritura de Carlos Fuentes
«Era, por una parte, un escritor muy comprometido con su trabajo, incansable en sus proyectos literarios, y, por otra, una persona mundana,
gran viajero, muy amigo de sus amigos y gran promotor de la literatura en nuestra lengua. Hizo una
gran labor para acercar a las dos orillas del Atlántico. Empezó esa labor en los años sesenta, cuando
España y América Latina estaban desde el punto de vista cultural muy distanciadas la una de la
otra. Creo que lo que hizo por acercar, vincular a
estos dos mundos fue enorme y también una de
las muchas cosas que tenemos que agradecerle.»
Mario Vargas Llosa, 2012
«Era uno de los mejores escritores mundiales,
no solo de la lengua española. Su universo literario es tan amplio como el territorio de la Mancha
de don Quijote. Su muerte es una pérdida no sólo
para la literatura en lengua española sino para la
literatura universal.»
Juan Goytisolo, 2012
«La obra de Fuentes es una de las más importantes del siglo XX. De tal forma que ha logrado
influir en un gran número de escritores; ya que él
es por así decirlo un clásico de la literatura universal contemporánea.»
Beth Miller, University of South California,
Los Angeles
LA CRÍTICA HA DICHO SOBRE SU OBRA
Aura (1962)
«La novela no es sólo un reflejo de una sociedad tradicional que ubica a la mujer en los roles de
siempre, sino que existe una intención progresista
y de ruptura al presentar a una mujer que desea
ser el ideal del macho, pero que transgrede algu-
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nas normas y costumbres al presentarse activa y
sexual en esa búsqueda del otro.»
Cecilia Eudave, Simbolismo y ritualidad en la
novela Aura (2001)
La muerte de Artemio Cruz (1962)
«El autor mexicano plantea con intensidad la
compleja problemática que ha provocado las mutaciones del género en cuanto a técnica narrativa
y lenguaje: la necesidad de representar una realidad que ya no se presenta a la mente perceptora
de manera unívoca, clara, concreta, mesurable
en sus leyes de causalidad; por el contrario, todo
esfuerzo de captación obliga a imaginarla en diferentes estratos, cuyo contenido y contornos de
deslinde no son siempre determinables con exactitud.»
Hernán Vidal, University of Minnesota
Terra nostra (1975)
«En Terra Nostra, los personajes purgan las
penas de la tierra: descubren la identidad de la
frustración y enloquecen. México queda definido
como un infierno sin historia ni otra función que
el prehistórico terror fascinante y caníbal que vieron Lawrence y Lowry; el despotismo como destino ineludible y la resignación a apoyar el mejor de
los despotismos posibles. Fuentes nos presenta a
sus personajes mediante un neonaturalismo donde las situaciones no son narradas ni descritas
por un narrador que cuida y protege a los habitantes de su novela. Al contrario, los deja existir y sus
posibilidades y límites de realización son consecuencia de su propio actuar.»
Eugenio Núñez Ang, Universidad Autónoma
del Estado de México
Gringo viejo (1985)
Estados Unidos. Fuentes demuestra a través de la
presencia de los dos gringos, cuya llegada es simultánea a la toma de la hacienda de los Miranda,
que la historia revolucionaria y el proceso revolucionario tienen que ver con influencias mutuas
-culturales, experienciales e históricas. Hasta, se
podría decir, que el autor emplea este momento
revolucionario proféticamente tanto para explorar
como para criticar la conflictiva y compartida historia bicultural.»
Beth Miller, University of Sout California,
Los Angeles
Los años con Laura Díaz (1999)
«Constituye una visión peculiar de la historia
nacional de México. En ella se narra la peripecia
de una mujer en un medio machista, que poco a
poco descubre quién es y cuál es su misión en la
vida. Según explica el autor, a diferencia del personaje de Artemio Cruz, un hombre que agoniza a
medida que el país se construye, “ésta es la novela
de una mujer que vive y se construye a sí misma,
supera los obstáculos de la sociedad, descubre su
vocación y se construye a medida que el país se
destruye”.»
Estrella Borrego
La voluntad y la fortuna (2008)
«Carlos Fuentes ha construido un intenso y
trágico mural de tonos violentos y hombres turbios. Otra vez. La voluntad y la fortuna es una novela turbadora, con continuas resonancias bíblicas y un México omnipresente y atroz. Es, sobre
todo, una novela política en la que el escritor toma
el mito de Caín y Abel, la fraternidad convertida en
rivalidad, para retratar sin piedad las pasiones de
la condición humana y los problemas de su país.»
Blanca Berasátegui, Elcultural.es
«A través de los viajes de Harriet Winslow (personaje ficticio) y Ambrose Bierce (personaje tan
histórico como Pancho Villa), Fuentes explora
varios temas que tejidos forman una intertextualidad de la historia compartida entre México y los
La gran novela latinoamericana (2012)
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«Pasará a convertirse en libro de referencia,
aunque conviene no confundirlo con un manual.
Hay que entender el amplio texto como el fruto de
una tesis que alcanza la narrativa en castellano.
Pero se plantea desde una hipótesis iberoamericana y personal. Fuentes sabe que él también se
encuentra en el núcleo fundador de la “gran novela latinoamericana” y puede dar testimonio de
ello.»
Joaquín Marco, Elcultural.es
Federico en su balcón (2012)
«Es el testamento literario de Carlos Fuentes.
La novela nos deja una lección definitiva para
aprender lo que él fue como escritor, y lo que como
escritor seguirá siendo en el futuro.»
Sergio Ramírez
«Fuentes no se ha conformado nunca con la
elaboración de penetrantes ficciones. La ficción
ha sido para él un ejercicio de indagación en lo
humano, una compleja síntesis de filosofía. Todas
sus novelas han sido inspiradas por cierta abstracción porque han querido ser emblemáticas y
ejemplares, un símbolo que permitiera comprender la condición humana, la identidad de México,
la recurrente lección de la Historia.»
Arturo García Ramos, ABC Cultural
«Es la novela con la que Fuentes se despide de
la vida, que no del mundo. Su libro póstumo es en
definitiva un alegato sobre la impotencia del intelectual (del filósofo, del novelista) para impedir
que todo comience otra vez a ser la repetición dolorosa de lo mismo. Pero la lucha del pensamiento permanece. Nos lo dicen Federico (Nietzsche)
y Carlos. Como también la lucha de un territorio
privilegiado de la ficción por representarla.»
J. Ernesto Ayala-Dip, El País. Babelia
Personas (2012)
«¿Somos verdaderamente a través de los
otros? Así podría comenzar Carlos Fuentes este
conjunto de relatos que es Personas, formas de
un homenaje con dos caras: la que pretende dibujar los trazos del personaje con exactitud y la de
quien busca su propio reflejo. Porque nada es más
evidente que el hecho de que el autor de este libro
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retrata a los otros para representarse a sí mismo y
en cada uno de los elegidos hallamos las huellas
del escritor.»
Arturo García Ramos, ABC Cultural
«Personas viene a ser su primer libro póstumo
y no cabe sino reconocer el mérito de un memorialismo atento al dato y al detalle, a la anécdota
y al análisis que lo convierten en imprescindible
para los devotos del autor y en atractivo por el
punto de vista y la eficacia de la síntesis de la expresión literaria. (…) Éste es un libro indispensable
para quienes entiendan la cultura literaria como
iluminación. Una de las últimas lecciones de un
maestro indiscutible.»
Joaquín Marco, El Mundo. El Cultural
«Queda claro que la verdadera vida de los escritores –o lo que más nos puede interesar– es la
que sucede de puertas adentro.»
Ignacio F. Garmendia, Mercurio
DECLARACIONES
«Lo que un escritor puede hacer políticamente debe hacerlo también como ciudadano. En un
país como el nuestro el escritor, el intelectual, no
puede ser ajeno a la lucha por la transformación
política que, en última instancia, supone también
una transformación cultural.»
Revista Tiempo Mexicano (1972)
«Lo que ha muerto no es la novela, sino precisamente la forma burguesa de la novela y su
término de referencia, el realismo que supone un
estilo descriptivo y sicológico de observar a individuos en relaciones personales y sociales.» (1969)
«La literatura propone la posibilidad de la imaginación verbal como una realidad no menos real
que la narrativa histórica. De esta manera la literatura constantemente se renueva, anunciando un
mundo nuevo, un mundo inminente.» (1990)
«El Quijote es quizá la aventura más extraordinaria de la libertad del hombre moderno porque
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implica la posibilidad de conocer a un mundo diverso, no de refugiarse en un mundo unificado y
homologado como era el mundo del medioevo,
sino de salir a un mundo que no entiende y que
no, no se entiende, de ponernos a prueba frente al
mundo, de salir de nosotros mismos, de participar
en la historia y, sin embargo, de ofrecer siempre
un camino fuera de la historia para ver a la historia, y no servirnos de la historia. Para mí todo esto
es la novela.»
Revista Iberoamericana (1989)
«La novela es la épica de una sociedad en lucha consigo misma.»
Cervantes o la crítica de la lectura (1976).
«Tengo muy clara la idea de que no hay realmente temas nuevos en literatura, la novedad es
cómo los tratas […] Todos mis libros descienden
de libros previos para formar una familia. […] La
del escritor es una pulsión crítica. La misión del
escritor no es aplaudir, es oponer reservas, oponer críticas, trazar alternativas, esto es lo único
que yo pretendo hacer, y si la situación del país
es una situación mala porque nos inventamos la
novedad del narcoterrorismo y del crimen organizado, tenemos que encontrar la manera de combatir estos dos azotes, teniendo en cuenta que en
el narcoterrorismo hay una gran responsabilidad
de parte de los Estados Unidos porque la droga
que sale de México finalmente se consume en los
Estados Unidos.»
Elcultural.es (2008)
Paloma Castro
Departamento de Prensa de Alfaguara y Taurus
Desirée Baudel
Departamento de Prensa de Alfaguara y Taurus
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